El Destino XCIX

Un breve intercambio de miradas entre Luan y el dios precedió a la respuesta de la primera:

-De nada en particular.

El joven captó enseguida la mentira, la cual solía ser bastante rara. Sin embargo, hacía mucho que había aprendido que a veces las mentiras eran mejores que la verdad, en el sentido de ahorrar disgustos o reacciones por otra parte inútiles.

Naturalmente que ellos habían estado hablando acerca de algo, el cual probablemente lo involucraba a él. Mas si ellos preferían no compartilo con él, alguna buena razón tendrían. Y él confiaba lo suficiente en ellos como para respetarla.

-Está bien -terció el joven antes de dejar las llaves sobre la mesa-. He conseguido las habitaciones por buen precio.

Corellon replicó satisfecho:

-Fantástico.

Antes de que nadie dijera nada más, una joven camarera se acercó preguntándoles:

-Buenas noches, ¿ya habéis decidido que tomar?

Aunque estaba acostumbrado a ello, era inevitable que notara que ella los miraba con genuina curiosidad. Fuera por ser elfos o porque enemigos mortales anduvieran juntos, el caso era que para alguien como ella era una rareza. Apenas tendría 20 años y, en ese tiempo, no habría visto muchos como ellos… lo cual era una suerte según cómo se mirase.

Con la cena, la conversación giró hacia temas más o menos insustanciales. La idea era quedarse unos días más en aquella población, en la que los elfos eran bastantes… en su mayoría lunares que disfrutaban danzando bajo su patrona. Los lunares eran los que mejor se integraban con los humanos entre los cuales incluso podían llegar a confundirse.

-¿Creéis que podríamos ver alguna de las danzas de los elfos lunares? -preguntó en un momento dado.

Luan se encogió de hombros:

-Puede ser, aunque pueden ser un poco celosos de su intimidad.

-Creía que tenían fama de lo contrario -dijo Nebadur sorprendido.

La drow replicó:

-Todo depende de su nivel de confianza con los desconocidos.

-Para algunos entrar en comunión con su dios es algo privado -explicó Corellon-, para otros es público y los hay a los que les gusta hacer partícipes a otros de su culta.

Como en todo, eso dependía de cada uno y, en cierto grado, de su comunidad que  sería la que se lo había inculcado. A veces el joven añoraba algo así, una comunidad de afines que le fuera enseñando su mundo y su lugar en él. Pero Luan y Mek ya se habían encargado de llenar ese vacío, enseñándole que todas esas comunidades eran parte de su mundo. No sentía una identificación total con una sola, sino que que su sentimiento era parcial con todas ellas.

-Aunque ahora mismo no anda muy disponible -recordó Nebadur.

Tal vez llamarían a la divinidad si estaba cerca, pero sobre todo serviría como algo que les consolaba y les hacía sentir bien. Formaba parte de la identidad de uno y ya no era una comunicación con el dios, sin también con uno mismo y con los demás.

Luan inquirió divertida:

-¿Sabes si alguno se mete en algún lío?

-Si es un lío injusto… sí -reconoció el joven. Pero si se lo merecía era justo y él no tenía por qué enterarse salvo que necesitara saberlo.

Corellon reconoció:

-Es lógico.

La conversación siguió de forma animada incluso después de cenar. Los comensales fueron retirándose y la drow tuvo el buen tino de decirles antes de que el comedor quedara totalmente desierto:

-Es mejor ir a descansar.

Sin duda sería demasiado llamativo que ellos se quedaran allí solos. Aparte, claro estaba, de que ello pudiera molestar a los ancianos posaderos. Estos estarían deseando que todos durmieran para prepararlo todo para la mañana siguiente antes de retirarse.

-Claro -contestó el joven levantándose mientras cogía la llave-. Que mañana toca madrugar.

Corellon les deseó mientras se ponía en pie a su vez:

-Descansad.

Luan lo secundó con un leve asentimiento. Luego marcharon al piso superior, en el que estaban los alojamientos. Allí cada uno entró en su habitación y Nebadur se sentó en la cama simultáneamente oía un profundo ronquido procedente de alguna de las habitaciones vecinas.

-Creo que dormir va a ser un milagro -le dijo a la pantera.

Esta gruñó algo parecido a una risa entretanto se echaba al lado de la cama. Acostumbrados a cosas así, seguro que no tardaban en conciliar el sueño. O eso debían creer.

Por la ventana no se veía gran cosa. La casa de enfrente tenía las ventanas cerradas y nadie pasaba por la empedrada calle cuyo centro era un canal por el que corrían las aguas menores que se echaban por las ventanas. A cierta distancia, había una lámpara encendida, lo cual daba la visibilidad disponible bajo el manto estrellado.

De repente unos golpes en la puerta lo sorprendieron. Contestó de ipso facto, sin pensarlo siquiera, al saber que sólo podía ser Luan:

-Adelante.

Cuando la drow entró Mek alzó la cabeza antes de ladearla. Típico gesto cuando quería escrutar sus motivos para ir allí de un modo tan inusual.

-Buenas noches -saludó.

El joven le devolvió el saludo:

-Buenas noches.

Luan se acercó a la silla y la acercó a la cama antes de decir con tranquilidad:

-Es una suerte que aún no te hayas dormido.

Nebadur parpadeó, ni le había dado tiempo a intentarlo. En cambio comentó socarrón:

-Suerte será lo que necesite para dormir.

Justo entonces resonó otro ronquido. La drow rodó los ojos y se rio entre dientes para pronto recuperar la compostura y decirle:

-En realidad antes no te he dicho la verdad.

Ese comentario lo intrigó. Sin embargo, él dio a entender con una sonrisa que le restaba importancia por la confianza que tenía en ella:

-Lo sé.

Ella le devolvió la sonrisa antes de contestar:

-Estábamos hablando de algo delicado.

-No tienes por qué contármelo -se apresuró a decir él, no quería se viera obligada  a hacer algo que en realidad no tenía que hacer-. Yo confío en vosotros.

Luan inclinó la cabeza afirmativamente. Luego se sentó en la silla y cruzó ambas manos mientras sus brazos descansaban sobre sus muslos. Seguidamente comentó:

-Hablamos sobre a dónde vamos a ir a continuación.

Nebadur la miró extrañado y terció:

-Creía que ya habíamos diseñado la ruta.

-Sí, pero es conveniente cambiar de táctica -señaló Luan.

Con eso, a él sólo se le ocurría una razón para tal cosa en unos mercaderes que vivían de las rutas comerciales establecidas cuidadosamente. Un peligro inminente y él sabía cuál era… porque lo sentía.

-Los elfos solares -dijo el joven y ante su asentimiento inquirió- ¿Y cuál es el plan entonces?

Ella le explicó:

-Iremos a donde ellos no pueden alcanzarnos: el Inframundo.

Nebadur sintió que un escalofrío recorría todo su cuerpo. El Inframundo, conocido también como Infraocuridad o Antípoda Oscura, era un continente entero subterráneo bajo la superficie en la que ellos vivían. Era una gigantesca red de cuevas y túneles que contenían incluso enormes y fastuosas ciudades. Sus accesos eran múltiples pero pocos se atrevían a transitarlo por temor a las criaturas que en ella vivían… entre ellos los drows, los seguidores de Araushnee, los cuales eran los más peligrosos y dominantes de aquel otro mundo.

Por lo tanto, el Inframundo era muy peligroso, sobre todo para quienes, como él, no eran nativos del lugar. Ya no era cuestión de los peligros habituales de las cuevas (claustrofobia, falta de renovación del aire, desorientación) o de la oscuridad solamente rota por algún que otro hongo o lago fluorescente. La mayoría de los habitantes con cierta inteligencia eran hostiles y desarrollaban mucho los sentidos para compensar a la vista… o, como en el caso de los drows, desarrollaban la infravisión (capacidad por la cual un individuo era capaz de percibir el entorno que le rodea obteniendo con sus ojos una imagen a partir de un gama de colores definida en función del calor desprendido por todo aquello situado en su radio de visión). Por no hablar de que la comida era complicada de hallar y la vegetación natural era venenosa.

Lo cual explicaba por qué a los elfos solares no se les pasaría por la cabeza ir a buscarlos allí.

-Pero… ¿cómo vamos a ir? Urik y yo no vemos en la oscuridad… y hará frío -dijo dubitativo.

Anterior

Fuentes:

Wikipedia.

Infraoscuridad: https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%ADpoda_Oscura

Infravisión: https://es.wikipedia.org/wiki/Infravisi%C3%B3n

Anuncios

Un comentario en “El Destino XCIX

  1. Pingback: El Destino C | Anuska Martínez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.