La Biblia como fuente histórica

Faraón desconocido de la V dinastía

Más allá de la herencia moral, el libro sagrado encierra claves históricas que de otro modo habrían desaparecido.

Podemos discutir mucho acerca de la Biblia. Desde la teología e incluso la moral, se puede decir que este libro sagrado está en la base de nuestra cultura. No importa en qué creamos, nuestras raíces están ahí y nos seguirán influenciando durante toda nuestra existencia.

No vamos a iniciar a estas alturas un debate en este campo, se lo encomendamos a los especialistas. Nosotros queremos, en cambio, asomarnos a una curiosa realidad que muchos pasan por alto… la Biblia como fuente histórica.

Según las últimas noticias, el hallazgo de una estatua destrozada de una faraón desconocido (que no se ha podido identificar), prueba la existencia de la destrucción de la ciudad de Hazor (en Israel). Una ciudad que, según el libro sagrado, fue arrasada por Josué y la datación indica que eso podría haber pasado en el siglo XIII a.C..

El tema principal de discusión, en el cual las posiciones suelen ser muy enconadas, suele ser la verosimilitud de lo que cuenta la Biblia. Se ha dicho de todo acerca de eso y todo es respetable, sabiendo que en ello cree millones de personas.

Este hallazgo es uno de tantos que parecen confirmar lo que relata la Biblia.  De hecho hay muchas localidades antiguas cuyos nombres y localizaciones se habrían perdido hace mucho  de no ser por ella. Luego, excavaciones actuales las han traído de vuelta a la luz.

¿Significa eso que todo lo que cuenta la Biblia es cierto? Se impone la prudencia. No somos partidarios de creer que las cosas ocurrieran tal y como están escritas. Es más, recordemos que durante mucho tiempo lo que se cuenta en la misma fueron relatos orales que pasaron de generación en generación.

Y como es normal en estos casos, cada orador añade o quita algo para hacer la narración más interesante y su mensaje final más comprensible. Para ello añade referencias conocidas de su tiempo que mezcla con las de ese pasado legado.

Consecuentemente, todo es susceptible de interpretación. Algo ocurrió, eso seguro, pero  saber el qué exactamente es bastante complicado. Sólo nos queda escarbar y buscar las fuentes originales, las cuales o bien han desaparecido o bien están aún enterradas.

La conclusión que  podemos sacar es la siguiente: la Biblia hace referencia a acontecimientos pasados. No implica que lo que ocurriera a nivel religioso fuera real o no, o que antaño de interpretara como tal.

Muchos historiadores se basaron en ella para dar con sus hallazgos. No es un mal consejo para los científicos actuales, pero siempre actuando desde el respeto y con la mente abierta. Porque quizá la Biblia puede señalarnos eventos que de otro modo ignoraríamos y suponen piezas de ese puzzle que es nuestra Historia.

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