El Monte Ombligo CCCXV

En nosotros está informarnos todo lo posible antes de tomar las decisiones que nos transformará tanto al entorno como a nosotros mismos.

Hubo miradas para todos los gustos que se podían interpretar libremente. Algunas disimulaban la curiosidad tras las expresiones solemnes, otras no podían evitar sonreír divertidas o expresar una extrañeza que tenía algún punto de indignación. Esto último era más común entre los discípulos, que no conocían a la joven.

Tal y como se había acordado, Kate dejó al antiguo Supremo Señor del Sistema en la plataforma. Después se dirigió a su asiento intentado ocultar vanamente la vergüenza que suponía para ella ser el centro de atención de tal ocasión tan importante como única.

Ángelo hizo una señal a Hekaneheh que explicó:

-Ahora emprenderemos las alegaciones, las cuales quedarán registradas -hizo una pausa-. Anfitrión y huésped han de reafirmarse en su elección.

El Supremo Señor del Sistema añadió mientras sus ojos brillaban:

-La cual pueden replantearse hasta en el último momento -luego le preguntó a su padre- ¿Entendéis eso?

Ra contestó muy seguro:

-Lo entiendo.

Luego Hekaneheh señaló:

-El Señor Atón se pronunciará en nombre del Señor Nebnefer.

-¿Por qué no está presente? -preguntó Kali con cuidado.

Era una pregunta más retórica que otra cosa. Todos los que conocían al joven, sabían que por su timidez no estaría muy cómodo allí. Por ello se había establecido que Atón fuera su delegado, creando así una alternativa para todos aquellos futuros anfitriones que tuviera algún tipo de miedo escénico o fueran cohibidos.

Así, aquella pregunta se esperaba. Mostraba así el respeto y cuidado hacia ambas partes. La ausencia de una de ellas no implicaba que tuviera menos garantías y quedara expuesta. Esa circunstancia se aplicaría tanto en el caso del huésped como en el del anfitrión.

-Ha sido la preferencia de Nebnefer -dijo Atón-. Es el camino más cómodo.

Egeria opinó con una sonrisa:

-Lo entendemos.

Hekaneheh preguntó tras unos calculados segundos en silencio:

-¿Alguien más desea pronunciarse?

Volvieron a transcurrir varios segundos. Entonces el Supremo Señor del Sistema le dijo a Hekaneheh:

-Puedes continuar.

El guerrero asintió antes de anunciar:

-Es el momento en que tanto anfitrión como huésped pasen a compartir su compromiso con los testigos aquí reunidos -luego le pidió a Ra respetuosamente-. Vuestro turno Señor.

Este declaró con voz calma pero firme hablando con absoluta claridad:

-Yo Ra, Señor de Iunu y antiguo Supremo Señor del Sistema, comparto ante los presentes mi decisión de unir mi existencia a la mi mejor amigo Nebnefer. Lo hago libremente y sin coacciones ni presiones de ningún tipo de origen. Me comprometo a respetar la vida y la personalidad de mi anfitrión, dándole libertad en todo lo que sea preciso. También doy mi palabra de que velaré por él y lo protegeré de toda aquella amenaza de la que no se pueda defender o que sea más fuerte que él.

Se creó un nuevo silencio que daba si cabía más realce a las palabras. Era lo más próximo a lo que significaba la implantación y la simbiosis a lo que uno podía llegar con las palabras. Todos aquellos que habían pasado por aquel trance o tras abrir los ojos a la verdad, apreciaban de verdad lo que significaba aquella declaración.

Seguidamente Hekaneheh volvió a hablar dirigiéndose a Atón:

-Es el turno de Nebnefer Señor.

El Señor del Sistema sonrió cortésmente y recitó mientras su mirada se paseaba por todos los asistentes sin dejarse a ninguno:

-Yo, el Señor del Sistema Atón, hablo en nombre de Nebnefer que así hace saber -hizo una pausa para citar sus palabras memorizadas-. “Yo Nebnefer, nacido en Tau’ri, comparto ante los presentes mi decisión de unir mi existencia a la de mi mejor amigo Ra. Lo hago libremente y sin coacciones ni presiones de ningún tipo de origen. Libremente accedo a la implantación y soy consciente de lo que esta implica. Me comprometo a respetar la vida y la personalidad de mi huésped, dándole libertad en todo lo que sea preciso. Prometo estar siempre a su lado y ayudarlo en todo aquello que sea necesario”.

Ambas declaraciones se parecían mucho. De ahora en adelante aquello sería bastante habitual, ya que estas tenían la misión de dejarlo todo claro entre ellos mismos y ante los demás. Realmente cada uno podía elegir lo que decir, pero también podía optar por basarse cual plantilla en lo dicho por otros.

Hekaneheh dejó pasar un par de minutos esta vez. Se marcaba así un fase de gran importancia del acontecimiento. Acto seguido, y con la venia del Supremo Señor del Sistema, fue al siguiente paso con dos preguntas:

-¿Ambas partes son conscientes de lo que todo esto implica? ¿Saben huésped y anfitrión que esta unión los condicionará para siempre pase lo que pase en el futuro, aun en el caso de que decidan tomar caminos separados?

Ra contestó sin dudar cuando se le dio el turno para hablar:

-Soy muy consciente de ello y asumo que mi vida estará marcada de forma inevitable. Para mi ello más que un problema es una bendición.

Seguramente esas palabras serían tomadas como ejemplo a seguir por aquellos que tuvieran que pasar por aquel trance.

Luego habló Atón con tranquilidad cual voz de Nebnefer:

-Soy consciente y asumo algo que para mí es natural.

Nadie discutiría que esa descripción estaba muy acertada. Sólo quienes vivían en simbiosis comprendían el gran valor simbólico de esas pocas palabras.

Hekaneheh sonrió, un gesto que se veía reflejado en la mayoría de los rostros.

-Jo, ¿no está siendo un poco largo? -inquirió Noa con ese ramalazo de impaciencia propio de su madre.

Si hubiera sido otro el que lo hubiera dicho, seguramente habría sido censurado severamente. Mas la niña solo provocó que las sonrisas se ensancharan una mirada que lo decía todo por parte de su nodriza.

El primado siguió con naturalidad:

-Dado que ambas partes han compartido públicamente su decisión y compromiso ante este paso tan esencial, sólo queda un aspecto más a concretar -jugó un poco con la expectación previamente plantear- ¿Hay alguien entre todos los informados al respecto que conozca algún motivo por el que esta implantación no deba llevarse a cabo? Puede expresarse con total libertad y sin miedo a ningún castigo posterior.

De entonces en adelante, el anuncio de la implantación se anunciaría en el mundo natal del huésped y todos los Señores del Sistema estarían al tanto. De ese modo, si alguien tendría algo que decir, podría acercarse a la ceremonia y hablar entonces.

Ángelo apuntó:

-Esta es la única oportunidad que tendrá para expresarse. En cuanto la sala del sarcófago cierre las puertas tras la entrada de Ra, tendrá que callar y no cargar con su silencio sobre su conciencia.

Eran palabras muy duras, pero necesarias. Aquello no se lo podía tomar nadie a ligera. Incluso Baal tuvo eso tan claro que, en contra de lo esperable por su parte, guardó silencio.

-Si nadie tiene nada que decir, puede procederse a la implantación -sentenció Hekaneheh-. Los acompañantes pueden ponerse en camino.

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Un comentario en “El Monte Ombligo CCCXV

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