El Monte Ombligo CCCX

En las diferencias está la solución. Polos opuestos que se unen por casualidad o destino, no importa.

Kate le sacó la lengua al antiguo Señor del Sistema divertida mientras sus brazos arropaban a su hija con cariño.

-Ni caso, esta vez fui yo la que se acordó – bromeó divertida.

-Por el interés te quiero Andrés -recitó Ra un dicho Tau’ri que sólo consiguió arrancar una carcajada a Kate.

Noa por su parte se separó para luego darles un abrazo a Neb y un beso en el hocico a Ra muy contenta. Le alegraba ver a sus padres y a su tío de tan buen humor. Eso la hacía más feliz y también que todo se ponía en su lugar.

-Pues hoy hay una comida que no conozco, ¡son unas bolitas que tienen muy buena pinta! – les dijo la niña mientras se encaminaba de vuelta a su lugar y ellos la siguieron mientras Kate comentaba jocosa:

-Ah, ¿unas bolitas? Me suenan.

Se sentaron frente a la mesa a la vez que saludaron a Moros y a Sonia, fue ahí cuando Neb pudo ver de qué hablaba Noa.

Eran unas bolas de comida más que conocidas para ellos y para Kate ya que no era la primera vez que las tomaban, incluso había sido una muestra por parte de ella hacia Ra de que estaba allí.

Por eso mismo Kate las pinchó con añoranza y se las sirvió en el plato, fue ahí cuando Ra, queriendo rememorar esos momentos, descendió desde el cuello de Neb hacia su brazo sin que ella lo viera.

Cuando la joven fue a pinchar una de las bolas el golpeó con su cola el borde del plato volcándolo y haciendo que estas saltaran en todas direcciones.

-¡Ojitos! -replicó la aludida para luego ver como este se zampaba una tras otras las bolas que habían saltado de su plato- serás…. -agregó achinando sus ojos mientras él se relamía.

Neb y Noa rompieron a reír mientras que Moros y Sonia sonreían divertidos con la escena.

-Muy ricas -valoró el antiguo Supremo Señor de Sistema como si tal cosa mientras ella miraba su plato vacío.

-Sí ya, claro -farfulló mientras se volvía a servir las “bolas” ante la mirada divertida de todos. Una vez acabó pinchó una para luego señalar a Ra con ella.

-Ni se te ocurra volver a hacerlo Ojitos.

Los ojos de Ra brillaron antes de que este se lanzara a por la bola pinchada y se la comiera con tranquilidad ante la cara de perplejidad de Kate.

-¡Ey! -exclamó contrariada mirando su tenedor ahora vacío.

-Date prisa Ma o Pa te comerá todo -rió su hija muy divertida con la escena.

-Grrr…. -gruñó Kate fulminando a Ra con la mirada, lo cual sólo lo divirtió más, antes de que esta se pusiera un par de bolitas más en su plato- No se te ocurra tocarlas. -lo amenazó la joven la cual se dio prisa en comerlas, cosa que divirtió a todos aún más.

Comieron sin más incidencias y fue entonces cuando llegó la hora de los postres, los cuales eran muy variados para que los comensales pudieran escoger. Desde frutas de todo tipo pasando por tartas y pasteles.

Para no variar Kate se decantó por coger un par de pasteles de color claro, los cuales eran sus preferidos.

-¿No piensas coger nunca fruta? -le preguntó Ra mientras veía como se metía uno de los pastelitos en la boca.

Ella negó con la cabeza mientras masticaba aquel manjar antes de replicar con una sonrisa:

-Nooop.

-Hay que mantener una dieta equilibrada -rezongó por su parte él mirándola mal.

-Y ya lo hago Ojitos, no te preocupes, además he de recuperar el tipo -bromeó Kate señalándose ya que Kebechet había querido entrar en las ropas más ajustadas posibles.

-Pero sin pasarse -le recordó Ra con contundencia y ella le guiñó un ojo.

-Ya me conoces, si comiendo antes lo que comía ahora no será diferente –

-No te vendría mal algo de fruta -le rebatió con contundencia.

-Vaaale, intercalaré, ¿contento?

-Así me gusta -aceptó él complacido con que cediera en aquel aspecto.

Siguieron tomando el postre hasta que, en un momento dado, Neb carraspeó sonrojado antes de decir jugueteando con su cuchara de manera cohibida:

-Yo… tengo que…. daros una noticia.

Kate sonrió a medias mientras masticaba su propio postre.

“Ahí va…” pensó para si y fue entonces cuando percibió que Noa la miraba intrigada ” ups” volvió a pensar para si y luego se quedó en silencio, no quería fastidiarle la noticia a su mejor amigo:

-Ra y yo… hemos decidido implantarnos… dentro de una semana…

Durante unos segundos nadie dijo nada pero luego Noa sonrió de oreja a oreja y dijo muy emocionada:

-¡¿Siiii?! ¡Eso es genial! Ya…ya podremos irnos de viaje y… y….

-Bueno Noa, tranquila, tus padres tienen muchas cosas que hacer -le dijo Sonia con una sonrisa a la niña comprendiendo sus ganas pero también sabiendo todo lo que les esperaba a ellos.

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Un comentario en “El Monte Ombligo CCCX

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