El Monte Ombligo CCCVII

El humor bien entendido es el instrumento que ayuda a encarar situaciones trascendentales.

-Te sorprende mucho -observó Nebnefer con extrañeza pero sonriendo a su vez por su alegría.

-Sí, claro… -admitió ella despacio para luego agregar mirándolos- pero es una grata sorpresa ¿eh?

El joven contestó:

-Me… alegro -acto seguido añadió-. Ya iba… siendo hora.

Cada uno ya había hecho todo lo que podía hacer en aquella situación. Entre otras cosas, Ra necesitaba implantarse para actuar como un Oráculo que no provocara reservas en quienes acudiesen a él. Y por su parte, el joven debía saber cómo se organizaría todo para saber cuál era su espacio… para gestionarlo y sacar lo mejor del mismo.

-No hay ninguna prisa -le recordó el antiguo Supremo Señor del Sistema.

Nebnefer respondió cohibido:

-No había… más motivos de peso para aplazarla.

-Realmente es una decisión vuestra -admitió Kate.

Aquella contestación lo descolocó, no sabía qué pensar de ella. Era obvio que se alegraba por la implantación. De ahí que le chocara que ahora pusiera cierta distancia con ellos, cuando estar hacía tiempo que había desaparecido. Sencillamente, no lo entendía.

El joven agachó la mirada y se mordió el labio inferior antes de decir:

-Eres parte de… nuestra familia.

Kate frunció levemente el ceño antes de agarrarlo por los hombros y decirle con seguridad:

-Eh, eh Neb, lo sé, eso no lo dudes. Sólo digo que esto es algo muy personal, si Ra y tú estáis listos yo encantada.

-Aún voy a tener que morderte Tau’ri irritante -gruñó el antiguo Supremo Señor del Sistema.

Nebnefer sonrió levemente. Después explicó:

-Así Ra… podrá hacer bien de Oráculo.

Aunque no dudaba de que, de haber algún problema, no le importaría cumplir con su papel con ese aspecto. Causaría bastante impresión, pero siendo sus consejos acertados y con una fama bien merecida, nadie se lo tomaría en cuenta. Incluso podría potenciarlo de cara a la imagen del Oráculo para dejar una mayor impronta.

Por no hablar de estar con su familia y hacer más cosas de las que podía en su forma actual, el recuerdo de algunas de las cuales encendía sus mejillas.

-Y tú podrás arrancar con tu proyecto -apostilló su mejor amigo.

-Me encanta la perspectiva -reconoció sin poder dejar a un lado sus ganas que eran contagiosas-. ¿Pero y tú? Estás bien?

Nebnefer inclinó la cabeza afirmativamente mientras respondía:

-Sí… ya me han hecho la revisión.

-Me alegro muchísimo -dijo ella con total sinceridad-. Entonces, me encanta la idea.

La sonrisa del joven se amplió. Luego le reveló:

-Será… dentro de una semana.

-Lo apunto en mi agenda -comentó Kate con socarronería.

Eso provocó que a Nebnefer se le escapara una pequeña risa para regocijo de su mejor amigo. Una vez se calmó le rogó a ella:

-Me… me gustaría que… estuvieras allí.

-Estará -aseguró el antiguo Supremo Señor del Sistema con rotundidad-, por la cuenta que le trae.

Pese a que esta antaño fuera indiscutible, la joven inquirió bromista:

-¿Y si no qué?

-Sé perfectamente cómo hacerte sufrir -le rebatió Ra en un tono muy fiero.

Aquello trajo consigo unos recuerdos y sensaciones que enrojecieron totalmente a Nebnefer, el cual parecía haber estado sobreexpuesto al sol. Habría de acostumbrarse a aquello más pronto que tarde conociendo como conocía los sentimientos de ambos.

-Ps, con lo mal bicho que eres hasta me lo creo -rezongó ella mirándolo mal para luego sacudir los hombros-, no te preocupes hombre que claro que os acompañaré.

El joven no pudo reprimir la risa ante aquel sano pique. Después, en un tono agradecido dijo con sinceridad:

-Es por… por si pasa algo.

Quería que en un momento tan delicado estuvieran presentes todos sus seres queridos.

-No pasará nada -dijo Ra severo pero sin enfadarse.

Él también había sido partidario de no ocultarle a su mejor amigo los riesgos que siempre llevaba una implantación. A estos se añadían los peligros de los rastros que podrían haber dejado la última y violenta extracción.

-Estarás monitorizado todo el tiempo -prometió el antiguo Supremo Señor del Sistema- Y siempre podemos dar marcha atrás si percibimos algo va mal.

-Además será por gente que no dudará en ayudar rápidamente -comentó Kate guiñándole un ojo.

Ra bromeó refiriéndose a las nuevas incorporaciones a la familias:

-Esa sería una excelente ocasión para que algunos paguen su alquiler.

Más bien sería todo lo contrario. Con su presencia allí hacían tanto que serían ellos los que tendrían que retribuirlos. Sin embargo, Nebnefer entendía lo que Ra quería decir.

-Ya… -siguió él con la broma tímidamente- Seguro que hasta se pelearían.

Eso hizo reír divertida a Kate:

-Bueno, eso seguro y diría mucho de ellos.

El antiguo Supremo Señor del Sistema terció en un pensamiento formulado en voz alta:

-Esa sería una escena digna de ver y de recordar.

-¿Por qué? -preguntó ella curiosa.

Ra replicó jocoso:

-Porque tienen esa formalidad suya que tanto te falta a ti.

-Yaaa ves -replicó la joven divertida-, hay que compensar unas cosas con otras, soy así de generosa.

Ra dejó caer con socarronería:

-Lo que pasa es que tú eres un caso sin remedio.

Nebnefer añadió con franqueza:

-Pero… está bien así.

-Espera a que se meta en algún lío -indicó su mejor amigo-. O peor, que nos meta a nosotros.

-Bah, como si fuera de las que hace esas cosas -dijo ella socarrona.

Lo cual le dio a Ra la oportunidad de rebatió con una intencionalidad juguetona:

-Eso es tan natural en ti como el color de tu pelo.

Anterior

Anuncios

Un comentario en “El Monte Ombligo CCCVII

  1. Pingback: El Monte Ombligo CCCVIII | Anuska Martínez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s