El Monte Ombligo CCXCIV

Tarde o temprano todas las deudas son saldadas.

-Oye Ojitos -dijo Kate después de estar un rato en silencio- ¿Cómo es que no estás con Neb? -le preguntó intrigada. No le importaba lo más mínimo tenerlo allí, al contrario, cuando él estaba cerca se sentía completa, pero si comprendía que, con el despertar de Nebnefer fueran uña y carne, al fin y al cabo él era su anfitrión y su mejor amigo.

-Está desayunando con Ajenatón y Nirrti -respondió como si tal cosa pero la joven comprendió perfectamente el gesto que iba implícito. Quería darle a Nebnefer su reencuentro íntimo en el cual sin duda tendrían muchas cosas de las que hablar.

Ese pensamiento hizo que ella pestañeara un par de veces recordando algo:

-Ra -empezó captando toda su atención porque lo llamara por su nombre – tendrás que darle tu sorpresa antes de que te implantes en él.

Ra comprendió al momento de lo que hablaba la joven, era ni más ni menos la sorpresa que había traído desde la Galaxia Ori, la nave que había decidido darle a Neb. Si se implantaba antes de decirle que era suya Nebnefer lo vería en sus recuerdos.

El Antiguo Supremo Señor del Sistema fue a hablar cuando alguien llamó a la puerta interrumpiéndolo, los dos miraron en su dirección y vieron entrar a un guardia.

-Señor -hizo una reverencia ante Ra para luego hacérsela a Kate- Señora , alguien quiere verla.

“¿¿Señora?? ” fue lo primero que pensó pero sus siguiente palabras la intrigaron aún más por eso mismo decidió pasarlo por alto y preguntarle confundida al guardia:

-¿Quién?

-El Señor Atum la espera en el pasillo.

Esa frase contenía demasiados enigmas, el primero que Atum quisiera hablar con ella, lo cual tensó a Ra de hocico a cola al momento pero lo segundo implicaba que estaba dispuesto a tirar su orgullo por tierra y esperar frente a sus estancias, algo sorprendente viniendo de un Goa’uld. ¿ Qué iba a querer Atum hablar con ella? se preguntaba Kate cuando Ra, en su misma línea de pensamiento le planteó al guardia:

-¿Ha dicho el motivo?

El guardia negó con la cabeza antes de decir:

-No Señor.

Kate ahí apretó los labios, sus recuerdos con él no eran para nada agradables y por ello no estaba segura de sus intenciones por más que supiera que de pasar cualquier cosa todos acudirían en su ayuda.

Atum había sido el consorte principal de Kebechet o al menos con el que más había estado. ¿Tenían algo de lo que hablar? ¿Quería verlo?

La tensión en su cuerpo fue lo suficientemente patente para Ra el cual la hizo volver al presente ya que en sus ojos turbios se podía ver que se había sumergido en el oscuro pasado de Kebechet.

-¿Kate? -la llamó y ella pestañeó un par de veces haciendo desaparecer esa mirada de un plumazo mientras el brillo volvía a sus ojos, lo cual lo tranquilizó- Pueden decirle que se vaya -agregó con suavidad, él desconocía la historia pero por la forma de comportarse de la joven podía hacerse una idea de lo que había sucedido.

Una idea que le hacía hervir la sangre de sólo imaginársela pero, comprendía el comportamiento de Atum, aquel movimiento que lo llevaba a ir a sus estancias implicaba un cambio en él.

-No -respondió ella negando con la cabeza pensando lo mismo que Ra, que Atum estaba allí para cerrar antiguas heridas que había infligido-. Voy a vestirme -agregó dándole un beso en la cabeza a Ra antes de dejarlo sobre la almohada y dirigirse al baño. Esa respuesta también la captó el guardia el cual se retiró en silencio.

Kate se dio una rápida ducha y se vistió un pantalón vaquero claro y una camisa negra antes salir del baño y ver que Ra seguía donde lo había dejado. Caminó hacia él y le tendió el brazo por el cual reptó para luego acomodarse como siempre alrededor de su cuello.

-Puedo llevarte con Neb antes de ir a hablar con él -le propuso la joven queriendo evitarle aquel mal trago pero la respuesta del Antiguo Supremo Señor del Sistema fue contundente:

-No.

-Ojitos… -empezó a protestar ella pero Ra la interrumpió con fiereza:

-Voy contigo.

Kate ahí suspiró con resignación para luego encaminarse hacia la puerta:

-Está bien, está bien.

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Un comentario en “El Monte Ombligo CCXCIV

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