Damnatio memoriae… ¿y tú de quién eres?

A lo largo de la Historia se han dado casos de usurpación. Los que son consecuencia de de la Damnatio memoriae son los más intrigantes y que han causado no pocas confusiones.

Damnatio memoriae es una locución latina que significa literalmente «condena de la memoria». Wikipedia

Los ejemplos de esta práctica que nos revela la Wikipedia, se remontan a la Antigua Roma.

A la muerte de un emperador, el Senado hacía un análisis de su reinado y determinaba si el fallecido había alcanzado la divinidad. En ciertos casos se reconocía la divinización y como dios se le homenajeaba y en otros se conformaban con orar en su honor y admitir su culto dentro de su rama familiar.

Sin embargo había casos especiales. El difunto bien podía haber sido un regente odiado o su sucesor podía estar interesado en crear una imagen negativa del fallecido. En ese punto se declaraba la Damnatio memoriae.

Entonces el nombre del afectado se borraba de monumentos, pinturas, monedas, edificios, etc., lo cual en la época se conocía como abolitio nominis (borrar su nombre). Mas, como es de suponer, el asunto no se limitaba al nombre. Toda representación física de su imagen (estatuas, pinturas…) era destruida. También sus leyes y decisiones eran abrogadas o su sucesor se apropiaba de ellas. Lo cual se extendía también a las obras que había erigida, que sólo evitaban la destrucción se consideraban erigidas por sus sucesores.

Mas aquel fenómeno no fue un invento romano. Tiene mucha más antigüedad de la que muchos podrían sospechar.

En el Antiguo Egipto, que es el tema que nos ocupa, es algo que ocurría con faraones también impopulares o que a otros (sus sucesores por ejemplo) les interesaba poner como el origen de todos los males que se padecían… En la tierra amada de los dioses se añadía el agravante de que la eliminación del recuerdo equivalía a la muerte en la otra vida.

Hay tres puntos en su Historia que tenemos que señalar:

  • El faraón de la Dinastía I, Semerjet, borró todos los datos de su predecesor, Adyib.
  • XVIII dinastía: Los testimonios de la Reina faraón Hatshepsut (ca. 1490–1468 a. C.) fueron sistemáticamente borrados por Tutmosis III y los Ramésidas debido a la presunta usurpación del trono por parte de Hatshepsut.
  • XVIII dinastía (otra vez), Amarna: Por lo menos 4 reyes fueron eliminados de la Historia.

¿4 reyes? ¿Cómo se puede pretender borrar a 4? Pues sí, fueron cuatro (por lo menos): Neferjeperure Uaenre Ajenatón, Anjjeperure Semenejkare, Nebeperure Tutanjamón hekaiunushema y Jeperjeperure Ay.

Por no hablar de que hay quien dice que entre Ajenatón y Tutanjamón, hubo 2 reyes. Tal vez, dos Reinas faraón (¿Nefertiti y Meritatón?). Dejaremos el debate para otra ocasión.

Estos cuatro faraones componen lo que se suele llamar Periodo de Amarna, durante la cual se dio una gran revolución desde el Trono (alumbrada desde mucho antes y que empezó a tomar forma bajo el reinado de Nebmaatre Amenhotep hekauaset) que llevó a Egipto a una crisis que no vamos a entrar a discutir dada su complejidad.

La Damnatio Memoriae llevó a que, según las crónicas, Nebmaatre Amenhotep hekauaset fuera sucedido por Dyeserjeperure Setepenre Horemheb quien habría de reinar 58 años (es decir los 27 años de reinado reales más los años de los reinados anteriores).

Esto ha provocado gran confusión con respecto a un final de la XVIII dinastía que es de todo menos claro. Lo cual lo hace más fascinante aún si cabe y dan más ganas de internarse para intentar atisbar la verdad. A falta de una máquina del tiempo, tenemos que conformarnos con las investigaciones que cada día traen algo de luz… pero sin llegar a iluminarlo todo.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque últimamente me he detenido ante la tumba de Jeperjeperure Ay (WV23). Y me he dado cuenta de dos cosas…

  • Tamaño: Muy grande es esa tumba y bien preparada está para quien sólo reinó durante 4 años (c. 1327 a 1323 a.C.). Y si la comparamos con la de su antecesor (KV62, ya hablaremos de ella), Nebjeperure Tutanjamón hekaiunushema (quien reinó 10 años), resulta que los obreros de la tumba de Ay debieron de darse especial prisa mientras que a los de la morada eterna de Tutanjamón se les echó el tiempo encima. Dado que la tumba era lo primero que empezaban a construir los faraones… ¿no sería que Tutanjamón preparaba la WV23 y que su sucesor le dio el cambiazo? De hecho, hay quien piensa que la KV62 no es todo lo que vemos… y algunas pruebas indican que es posible que haya estado compartiendo tumba
  • Destrucción: Todos los rostros (y algunas representaciones) y nombres encerados en cartuchos, han sido destruidos. Una señal clara de la Damnatio Memoriae. Obviamente eso provoca cierta intriga  en torno a unos años (entre la muerte de Tutanjamón y el ascenso al trono de Horemheb) que ni se han estudiado lo suficiente ni lo ocurrido en aquel tiempo fue muy claro.  El maltrato a la WV23, la tumba de un faraón (obviamente relacionado con sus antecesores y Amarna), tuvo que darse poco después de la muerte de Ay; dicho de otro modo, la morada eterna (en el punto supuestamente más seguro de Egipto) fue de todo menos sagrada… y se castigó a su ocupante del mismo modo que se hizo con sus antecesores (como por ejemplo la KV55, cuyo destrozo algunos datan de la época ramésida), salvo Tutanjamón, cuya tumba (¿compartida?) se libró de semejante destino.

Sólo he esbozado estos dos aspectos para presentar las siguientes pruebas. Usualmente ignorada, casi nadie ha pensado en cómo habría sido la tumba antes de que Ay se la apropiara o fuera maltratada a posteriori.

Yo me he propuesto imaginarme cómo pudieron ser algunas de sus representaciones para el dueño original. Basándome humildemente en las observaciones y mi afición a “restaurar” el legado antiguo… he planteado lo siguiente:

Caza de aves: 

Escena poco habitual en las tumbas reales pero si en las pertenecientes a la nobleza de la época. Sin embargo, la cacería y la representación de la naturaleza de un modo tan realista también se puede observar en algunos de los objetos del tesoro de la KV62… un elemento típico de la época de Amarna.

Escena de caza en la WV23

Navegación

No podemos evitar recordar la estatua de Tutanjamón sobre una barca de papiro. O representaciones suyas navegando sentado en compañía de su Gran Esposa Real

Navegación en la tumba WV23

Osiris:

Curiosa vestimenta la que luce el faraón en esta representación.

 

Faraón y Osiris en la tumba WV23

La Dama de Occidente:

Hathor, como la Dama de Occidente, le da la vida al faraón.

Faraón y Hathor en la tumba WV23

Mi intención, con esta entada, no es otra que la de arrojar un poco luz facilitando un vistazo de cómo fueron las representaciones en la antigüedad y recordar las palabras de Howard Carter respecto a Tutanjamón que se puede aplicar a todo este singular y misterioso periodo:

Las sombras se mueven pero la oscuridad no se desvanece.

Más imágenes en la galería.

Fuentes:

Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Damnatio_memoriae

Flickr: https://www.flickr.com/photos/manna4u/sets/72157642115903165/

jedena.blogspot.com.es: http://jedena.blogspot.com.es/2012/04/epitafio-de-la-tumba-de-howard-carter.html

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Un comentario en “Damnatio memoriae… ¿y tú de quién eres?

  1. Pingback: Damnatio memoriae II… ¿hay alguien ahí? | Anuska Martínez

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