El Monte Ombligo CCXVIII

El primer cambio se debe dar en uno mismo.

 

Las reinas ante las palabras de Egería se quedaron en silencio, cosa más que normal ya que debían no sólo asimilar sus palabras sino también admitirlas. Ángelo sabía perfectamente que era difícil aceptar una realidad diferente, él mismo había pasado por aquel proceso.

Era una difícil decisión, quedarse en el camino ya conocido pero que todo su ser rechazaba o lanzarse a un abismo desconocido del cual no sabía nada. En ese punto se encontraban las reinas. Si decidían dar el paso desconocían completamente que era lo que les podía suceder.

Si todo era una mentira en cuanto salieran de la neutralidad en la que se habían enrocado las matarían o peor aún, las torturarían primero. Se jugaban mucho, por eso mismo Ángelo decidió dar el primer paso en aquella dirección para que vieran que nada de lo que allí sucedía era mentira.

-Y para que eso pueda suceder nosotros debemos de tomar nuestro rol en esta galaxia y ser aquello que los Antiguos quisieron que fuéramos al crearnos.

-Eso jamás sucederá  le espetó Xiwangmu mostrándose claramente reacia a sus palabras.

-Ya está sucediendo -comentó de manera suave Egeria acompañada de una sonrisa que lo decía todo.

Ángelo pudo ver como las reinas seguían escépticas, cosa lógica, por ello decidió ir por el camino que Moros había mencionado. Nada mejor que contar la verdad para aclarar las cosas. Además, estaba seguro de que dentro de ellas estaba el deseo de que las pudieran convencer de aquella nueva realidad.

-El cambio ya comenzó hace unos años, por desgracia la intervención de Kebechet lo atrasó -les dijo de forma calmada.

-Kebechet -repitió el nombre Xiwangmu para luego agregar de forma contundente-. Tu madre –

Ese comentario molestó al Supremo Señor del Sistema, se pudo ver en como brillaron sus ojos, no le gustaba que lo relacionaran con esa Usurpadora y mucho menos que lo emparentasen a ella.

-Te equivocas de medio a medio -dijo de forma tajante.

Fue en ese punto cuando Egería intervino buscando calmar los ánimos, ya que sabía que Xiwangmu  se había basado en unas suposiciones más que razonables y también comprendía el sentir de Ángelo.

-Él es hijo de Kate, no de Kebechet -aclaró logrando sorprender aún más a las reinas.

-Estás diciendo que una anfitriona…- comenzó a decir anonadada Xiwangmu. Aquello era inaudito, en toda su memoria genética no había constancia alguna de tal hecho.

Egería asintió para luego aclarar:

-La memoria genética que tiene es la de Ra y la de Kate.

Ángelo decidió intervenir en ese punto y dejar las cosas totalmente claras, no quería más rodeos, le daría voz a sus pensamientos y las reinas decidirían si creerlo o no.

-Mi intención es que todos los Goa’ulds pasen la simbiosis. Los miembros del Consejo ya lo hicieron con mi padre y ahora los Señores del Sistema que han acudido a la Asamblea igual gracias a Adria -la señaló con un gesto de su mano y esta inclinó levemente la cabeza-. Si queremos llegar a dicha meta las reinas que se encuentran aquí, junto a sus larvas, han de cambiar su visión.

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