El Monte Ombligo CCIII

Quien subestima a su contrincante juega a las de perder.

Finalmente el escarabajo se elevó en el aire, sabedor tanto de que tenían razón como de que no pararían hasta terminar de convencerlo. Sin importar los retrasos que aquello podría suponer y él no estaba dispuesto a que eso pasara.

A fin de cuentas… era posponer lo deseado por todos, el destino para el que todos se habían estado preparando trabajando mucho.

-Eso está mejor -aprobó el antiguo Supremo Señor del Sistema.

Ángelo los esperaba ante la plataforma de los anillos. En un gesto que recordaba poderosamente a su padre, alzó una ceja antes de decirle con amabilidad a Nebnefer:

-Me alegro de que nos acompañes -acto seguido le preguntó a Hekaneheh- ¿Falta alguien más?

El primado, que hasta entonces se había mantenido en el habitual segundo plano, le respondió respetuosamente:

-No lo creo Señor.

Lo cual era como decir que seguramente ellos eran los últimos que quedaban.

El Supremo Señor del Sistema asintió antes contestar:

-Entonces llama a los anillos.

Todos se reunieron dentro del perímetro de los anillos que enseguida los recogieron para llevarlos a la Ha’tak. El estilo de esta era notablemente diferente al que había caracterizado a su progenitor, era mucho más tecnológico; influenciado a buen seguro por el de su madre.

Otra prueba más de que los tiempos habían cambiado y que no iban a volver al pasado, sobre todo si suponía una mejora.

“Mejor que el de su madre ya es” meditó el antiguo Supremo Señor del Sistema quien buscaría mantener su esencia en sus propias competencias en lo que le fuera posible.

A los pies de la escalera, aguardaban Sonia, Moros, la Orici y el silencioso prior que destacaba en un ambiente como aquel, lo cual era lo más conveniente.

Se debía notar la procedencia y el estatus de Adria de maneras tan sutiles como aquella para convencer a los rebeldes de su pantomima. La Orici se mostraba bastante tranquila, había preparado bien su papel tras entender lo que se esperaba de ella.

Saludó con una sonrisa a Nebnefer mientras la niña exclamaba contenta bajando las escaleras:

-¡Ya estamos todos!

-¿Sí? -inquirió Moros bromista- ¿No os habéis dejado el gato?

-Esa si sería una buena distracción -bromeó Kate.

Ra replicó simultáneamente el Supremo Señor del Sistema le hacía una señal a Hekaneheh:

-Ya habrá distracciones más que suficientes en la Asamblea.

Más de las que él desearía. Estaba el consuelo de que estas se darían después de que todo hubiera transcurrido tal y como se había planeado.

El primado le hizo un gesto a uno de sus subordinados que se dirigió discretamente al Puente de Mando para transmitir discretamente las instrucciones de inicio del viaje.

-Se irán solventando, como esta -comentó Ángelo antes de mirar a Nebnefer y decirle con sinceridad- Me alegro de que nos acompañes Nebnefer.

La vergüenza de este fue patente al mismo tiempo que su luz se atenuaba, como si se disculpara por ser el centro de la atención. Lo cual era bastante comprensible dado lo poco que le gustaba destacar de cualquiera de las formas.

“Y lo que te quedará” ironizó Ra mentalmente antes de comentar:

-Creo que lo más prudente es que se quede en tus habitaciones o las de alguien hasta que sea seguro.

-Vamos hasta que se abra el arca -tradujo el anciano tranquilamente.

-Me parece bien, en las que él prefiera -dijo el Supremo Señor del Sistema de acuerdo con su padre.

También le dejaba puerta abierta para que Nebnefer se sintiera libre de escoger en cuales querría quedarse sin que pudiera sentirse mal por si decidiera ir a otras que no fueran las suyas

-Básicamente para que no desconfíen -comentó Ra-. Por eso nos vendría bien que Hekaneheh hiciera correr el falso rumor de que se ha quedado en Iunu.

Este replicó previamente a llamar a un guardia con una señal silenciosa:

-Dadlo por hecho.

El guerrero apenas estuvo medio minuto con ellos, el necesario para recibir la instrucción en cuestión. Después se marchó por el mismo camino que había usado su otro compañero.

Ángelo quiso saber interesado:

-¿Por qué esa medida?

-Por los antecedentes -repuso su padre-. Un semiascendido significa mucho poder… ante ellos no pareceríamos tan vulnerables.

El Antiguo rio quitándole importancia al asunto:

-Gracias por lo que nos toca.

-Está el antecedente de Anubis -le dijo Ra-. Todos saben lo que él era capaz de hacer y atarán cabos rápidamente.

Sonia, que sabía muy bien de qué hablaba al haber descendido voluntariamente después de aquellos sucesos, lo ayudó:

-Pensarán que Nebnefer hará todo lo posible por ayudarnos si ve venir su ataque.

-¿Y qué hay de las… normas? -preguntó Adria pensativa.

Con tal de protegerlos, nadie dudaba de que el joven la quebrantaría de todas las formas habidas por haber.

Ra le explicó:

-No llegarán a ese tipo de consideraciones -hizo una pausa-. Lo cual es mejor para nosotros, porque si conocieran esas limitaciones buscarán explotarlas.

Planeando algo en lo que él no quería ni pensar.

-Además… no lo conocen -repuso la Orici que hablaba con conocimiento de causa.

Porque si se hubieran tomado aquella molestia, sabrían que no habría norma que le impidiera luchar contra la injusticia.

-Yep -valoró Kate con una sonrisa-, cuanto más se confíen mucho mejor para nosotros.

-Y no nos llevará mucho tiempo -terció Ra. Sería tras la conversión de los rebeldes cuando invertirían horas y hasta día en ayudarlos en su nuevo comienzo.

-¿Queda alguna cosa más a tener en cuenta? -preguntó Sonia.

El antiguo Supremo Señor del Sistema se dirigió a Adria:

-¿Te han explicado el funcionamiento de las Asambleas?

Esta asintió antes de contestar:

-Sí, Ángelo ya me lo ha aclarado todo.

-¿Se lo has explicado también a tu compañero? -insistió él cortestemente, cuando ella volvió a inclinar la cabeza afirmativamente sentenció-. Entonces creo que ya está todo listo todo aquello que podemos preparar.

Porque lo demás estaba sujeto a las acciones de los rebeldes que por mucho que se pudieran prever, suponían unos valores que modificaban el resultado de la ecuación.

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Un comentario en “El Monte Ombligo CCIII

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