El Monte Ombligo CXXVIII

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. ( Friedrich Nietzseche)

 

Ángelo, el cual llevaba en silencio un rato escuchándolos atentamente a todos empezó a fraguar mentalmente un plan en relación a todo lo que estaban diciendo mientras hacia rotar en su muñeca la pulsera favorita de Samuel, era algo que había tomado como costumbre hacer cuando su mente estaba preparando algún plan.

El joven goa’uld cerró por un momento los ojos meditándolo para luego, tras abrirlos comentar:

-Entonces creo que tenemos que hacer tres cosas para que ese plan sea viable. La primera si queremos proporcionar una distracción y a la vez debemos esperar a que ellos actúen necesitamos una nave capaz de plantarles cara.

-¿En cual estás pensando? – le preguntó Yu a lo cual no tardó mucho en contestar:

-En la nave de Anubis con los ojos de Ra. Esa nave en las manos equivocadas fue una destructora de planetas pero en las adecuadas también puede salvarlos.

Vio en un principio alguna cara de sorpresa pero todos en general tras pensarlo valoraron que sería una nave digna de aquel trabajo.

-Puede funcionar -opinó Egería y al ver que nadie se lo discutía, lo cual significaba que estaban de acuerdo, Ángelo procedió a la siguiente parte del plan:

-Y esto nos lleva al segundo punto -en ese momento clavó su mirada en Moros- podrías hackearla para que volviera a funcionar tras la muerte de los Ori?

-Tendría que ser “in situ” ya que ha pasado mucho tiempo y su tecnología ha avanzado -valoró el Antiguo.

-Me imaginaba que sería así, por eso también creo que debería de acompañarte Ra.

Todos comprendieron a que se refería a la hora de añadir a Ra a la ecuación. Él seguramente era el que más conocimiento ostentaba de los Antiguos de todos los de su raza y también había salvaguardado ciudades-nave antiguas, a parte de que todos reconocían aún su estatus de Supremo Señor del Sistema y como se lo había ganado a pulso para llegar ahí.

Sería el apoyo perfecto para que entre los dos consiguieran hacerse con el control de la nave.

-Pero entonces… ¿vamos todos en esa nave? ¿Y quién cruzará? -planteó Kate elevando una ceja.

-No Mut y ese es el tercer punto. Noa, Nebnefer, Atón y quien se quiera apuntar cruzarán con una Ha’tak para activar el Sangreal.

-Pero hermano, entonces los grupos están mezclados -opinó perspicaz Noa que aún leyendo sus pensamientos no sabía a donde querían ir a parar.

A Ángelo le brillaron los ojos contento con esa confusión que también podría ser válida entonces para los Ori:

-Eso es. Una estrategia para confundirlos. Si Moros, Ra y Kate van en un principio en la nave de Anubis, la más potente, creerán que el Sangreal se encuentra en ella y que su intención es cruzar, lo cual querrán impedir a toda costa.

-De esa forma el cebo servirá para que la Ha’tak cruce al no reparar en ella y así poder usar el Sangreal. Por otro lado el que los grupos en un principio estén mezclados a nosotros no nos afecta, ya que al tomar la nave Ori las dos se juntarán al otro lado del portal y ahí sería cuando se formara el verdadero grupo que va a ir por esa Galaxia.

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Un comentario en “El Monte Ombligo CXXVIII

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