El Monte Ombligo LXXII

Quiero ser un río, tranquilo cuando lo dejan fluir, frío cuando se descongela el hielo, cálido cuando lo calienta el sol, quiero ser indómito en algunas zonas y en otras ser la poza de los niños.

 

-Necesitamos deliberarlo -comentó el anciano, cuando Ángelo y sus acompañantes asintieron conformes se levantaron y abandonaron la habitación dejándolos completamente solos.

Podría tomarse por un gesto pero todos sabían que fuera de la habitación sí los estarían esperando guardias y hasta incluso podrían estar escuchándolos.

-Espero que tomen la decisión correcta -valoró Kali con la mirada aún puesta en la puerta. Ángelo a su vez se relajó un poco contra el respaldo, aquel tiempo extra les venía bien.

-No podemos ayudar a quien no quiere ser ayudado, debemos respetar su progreso -valoró de forma tranquila Yu.

-En tal caso deberían de hacer un referendum mundial  comentó Ángelo el cual jugaba con la pulsera holográfica de manera distraída.

Le parecía lo más lógico, si querían negarse eran libres de hacerlo pero entonces al menos preguntarle a la población que sería la que realmente se vería afectada con esa decisión. Quizás en ellos sí priorizaría más el recuperarse y el recuperar la Tierra que la desconfianza hacia ellos.

O aunque solo fuera por el simple hecho de recuperarse lo antes posible para plantarles cara o sentirse mejor defendidos ya que ahora estaban vulnerables ante cualquier ataque.

-Pase lo que pase, nuestra puerta siempre seguirá abierta -opinó Atón con una sonrisa.

El valoraba el que sólo habían pasado unos meses desde que Kebechet había muerto, ya no estaban tan enfadados pero si continuaban a la defensiva, algo comprensible. Con la perspectiva del tiempo y tal vez también el ver que no son capaces solos volvieran a contactar con ellos.

“Bueno, cuando tengan al SG-1 con ellos será todo mucho más fácil y fluido para ellos y para nosotros” pensó Ángelo para si mientras observaba cómo una luz de notificación se encendía en la pulsera. Dejó de darle vueltas y abrió la pantalla para ver el mensaje de Baal.

Sus ojos brillaron, habían recuperado el cuerpo de padre, ya no era ni un proyecto ni una idea, finalmente estaba hecho.

-Al final seremos los últimos en llegar a cenar -todos comprendieron el mensaje implícito que llevaban sus palabras, dudaba que a Kum y compañía les llevara mucho tiempo el ubicar y recuperar el ADN de los del comando una vez ya habían avisado que estaban allí, por otro lado por culpa de la radiación tampoco es que tuvieran todo el tiempo del mundo para ello.

-Hasta el eso te pareces a Padre -opinó Atón jocoso y en referencia a que Ra siempre era el último en llegar a cualquier reunión. Era el Supremo Señor del Sistema, los demás esperaban por él.

Ángelo no pudo evitar poner cara de circunstancia cogiendo la broma de su hermano al vuelo pero antes de que pudiera replicarle nada la puerta se abrió dejando pasar a los representantes de Tau’ri.

“Parece que ya han tomado una decisión” comentó Samuel mientras los observaban sentarse en silencio.

-Aceptamos la ayuda -rompió el silencio uno de los jóvenes y la mujer fue la que agregó dándole la puntilla:

-Pero con condiciones.

Ángelo hizo un amago de sonrisa irónica mientras pensaba para si “Ayuda con condiciones, lo nunca visto”

“A lo mejor una es que le den una alegría y le quiten la amargura que tiene” comentó su anfitrión socarrón ya que aquella mujer no le gustaba, cosa lógica ya que era la que los había matado.

-Cuáles son esas condiciones -los animó a continuar Atón de forma amable.

-En cada cúpula habrá puntos de encuentro, ahí dejaréis la ayuda y luego os retiraréis.

“Una actitud desconfiada pero asombrosamente sensata viniendo de ellos” opinó Ángelo. Era una forma de evitar que las buenas intenciones fueran falsas y de serlo al menos los tendrían ubicados ya que toda nave que no fuera a dichos puntos ya haría saltar sus alarmas.

Por otro lado también hacía las comunicaciones más mecánicas y frías pero ahora, con aquel primer paso, lo principal era mantener las comunicaciones, lo demás ya vendría.

-Está bien -aceptó Ángelo tras un breve silencio.

-¿Para cuando podríais tener las cosas de nuestra lista? -preguntó entonces Atón manteniendo el tono cordial pero también en un recordatorio de que esto era un quid pro quo, además claro estaba del interés por conseguirle eso a Nebnefer.

-Las podríamos tener en unas horas -le respondió el anciano.

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