El Monte Ombligo LII

Un escaneo computarizado que muestra el simbionte de color rojo dentro del cuerpo del anfitrión.

Ya no recuerdo cual fue el motivo… sólo se… que tomé una decisión y esta es su consecuencia…

 

Kate miró por un momento a los guardias aceptando el golpe de forma estoica, entendía su reacción, su cara ahora era la de Kebechet, se había perdido entre las atrocidades de esta con los años… aquellos que reaccionaban de tal forma al verla era lógico pues pensaban en ese monstruo y no en ella… ella… ¿Quién era ahora?

Dejó todo eso a un lado y dio un único paso hacia Atón apretando a Nebnefer contra si. Notó la tensión de los guardias que, aún acatando la orden de su dios no dejaban de estar alertas frente a ella.

-Necesita ayuda -le dijo Kate directamente a él sin tener en cuenta nada de lo que la rodeaba, le daba igual, en esos momentos no le importaba como la vieran o que pensaran de ella, sólo quería ayudar a Nebnefer.

-Hay que llevarlo al sarcófago -respondió él para luego hacerles un gesto de que lo siguieran. Kate ni se lo pensó y Ángelo la siguió de cerca muy atento a su alrededor, se fiaba de Atón pero cada individuo tenía su forma de pensar  y actuar, por eso mismo no bajaba la guardia, los protegería a ambos a capa y espada y estaría muy atento a cualquier gesto por su parte.

Los anillos los recogieron para dejarlos en el salón del trono, Kate siguió los pasos de Atón hacia una habitación contigua en la cual vio el sarcófago. Se detuvo delante de él observando como se abría , se quedó por un momento parada porque no quería dejar de arroparlo, deseaba que en sus brazos pudiera sanarlo, tanto física como emocionalmente.

Suspiró de forma pesada y luego se reclinó sobre el sarcófago para dejar el cuerpo de Nebnefer en su interior, se separó un par de pasos observando como la tapa se cerraba sobre él.

Fue entonces cuando sintió una mano sobre su hombro y al volver la cabeza vio que se trataba de Atón:

-Bienvenida Kate -le dijo con una sincera sonrisa al volver a reencontrarse con ella tras tantos años.

Ella lo miró a los ojos y en ellos el pudo ver que, aún siendo Kate, sin duda no era la misma Kate que había conocido antaño, ¿cómo iba a serlo?.

Los goa’ulds , o mejor dicho, los antiguos Goa’ulds, se encargaban de destruir todo lo que su anfitrión quería o valoraba. Lo primero fue su familia, la destrozó usando al padre y luego lo mató, después fue la Phoenix, la nave que Ra le había regalado a Kate y finalmente fue este. El más contundente de todos los golpes que hizo tambalear todos los pilares en ella.

Kebechet le había arrebatado todo, su trabajo, su familia, a aquel al que había amado y finalmente a su mejor amigo…

Mas ella, dejándose a si misma a un lado porque muy en el fondo de su ser se creía la culpable de todo aquello, le dijo:

-No sabes cuánto me alegro de saber que estáis vivos.

-Ya ves que en nuestra familia es difícil matarnos -bromeó él como queriendo quitarle hierro al asunto y eso la llevó a sonreír a medias recordando los viejos momentos que habían pasado junto a Ra.

-Eso es verdad -no pudo más que admitir ya que ella hasta el momento en el cual Ángelo había mencionado a Atón no tenía ni idea de que estaba vivo y el verlo ahí, delante de ella, le parecía más una utopía que cualquier otra cosa.

-Puede que esto lleve varias horas, deberías descansar -le recomendó Ángelo en ese momento recordándole a Kate mucho a Ra pero esta negó levemente con la cabeza.

-Estoy bien, esperaré aquí.

-Nos traerán la comida aquí -comentó Atón con tranquilidad lanzándole una mirada a su primado que la interpretó a la perfección a la hora de dar las órdenes a los guardias.

Comieron aquello que les trajeron y luego esperaron, un tiempo en silencio otro siendo amenizado por alguna charla banal. Al final el sarcófago se abrió dejándolos mudos a todos, esperaron unos segundos para ver asomar la cabeza de Nebnefer pero no se dio el caso.

Kate se levantó rápidamente de la silla en la cual se encontraba para aproximarse al sarcófago y ver, con espanto, como Neb seguía dormido en su interior.

-Que… -logró murmurar mientras Atón se ponía a su altura y fruncía el ceño, era muy extraño que el sarcófago no lograra curar a una persona, salvo…

Ángelo se puso a la izquierda de Kate y miró a Nebnefer, el cual parecía sumido en un tranquilo sueño:

-Si lo hubiéramos sabido… -murmuró apretando los puños sintiéndose culpable. Kate también observó el gesto preocupado de Atón y preguntó:

-¿Qué sucede?

-El huésped se enrosca en la médula espinar de su anfitrión -dijo Ángelo de forma lenta.

-Por eso la Tok’Ra tiene un sistema diferente para su extracción, pero Kebechet extrajo a Ra de la peor de las formas.

-Y el sarcófago no puede sanar los daños cerebrales… -concluyó Kate sabiendo muy bien hacia donde se encaminaban dirigiendo su vista hacia Nebnefer- pero entonces… -murmuró apretando los labios.

Si ni el sarcófago funcionaba con él nadie sabía cuando podría despertar, mañana, en dos meses o diez años… Nebnefer se encontraba en un coma.

Fuente:

Imagen superior: stargate.wikia.com: http://stargate.wikia.com/wiki/Goa’uld

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Un comentario en “El Monte Ombligo LII

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