El Monte Ombligo XLII

Qué clase de animal puede hacer tanto mal.

Todo comenzó con su explicación de lo que le había sucedido una vez había perdido a su mejor amigo, al padre de Ángelo. A este se le hizo un nudo en la garganta con el simple hecho de imaginarse perder a su anfitrión y sabía que él sentiría lo mismo de perderlo a él.

Pasar la simbiosis casi llevaba a no poder vivir el uno sin el otro, si te lo quitaban era como…. vivir con medio pulmón…

Por eso Nebnefer le parecía una persona sin igual, alguien que vivía con sólo un pulmón y luchaba como el que más, no era alguien normal. Era una persona extremadamente fuerte y con unos ideales muy marcados en este caso.

Cuanto más oía de la historia más calaba en él ese pensamiento. Había luchado contra Kebechet de todas las formas posibles, había sobrevivido a su maltrato. había logrado salir de su cárcel y conseguir una considerable cantidad de información en contra de ella… ¿Qué más se le podía pedir? ¿Acaso no sería justo que empezara a tener la vida que siempre había deseado? ¿No se lo merecía tras tanto sufrimiento?

Una de las partes del relato en el cual llamó la atención de sus tres oyentes fue cuando les explicó como en la cueva se había reencontrado consigo mismo y había aprendido a usar unos dones que si bien los tenía de siempre, hasta el momento habían permanecido latentes.

-Así que aquella vez por eso dijiste que hasta Nebnefer me había visto -le comentó Ajenatón a Nirrti la cual asintió antes de agregar:

-Y también tiene sentido el que Noa haya heredado los dones.

-Por eso ese repentino interés -murmuró por su lado Ángelo pensativo captando la atención de todos . Nirrti y Ajenatón lo miraron sin saber de qué estaba hablando pero cuando Ángelo levantó la vista y la clavó en Nebnefer este asintió tragando saliva.

-Esa… es la otra parte de la historia -admitió Nebnefer y fue cuando intervino Nirrti con el ceño fruncido:

-¿Se puede saber de qué estáis hablando?

-Kebechet sabe que Nebnefer tiene los dones antiguos.

-¿Cómo esa puede saberlo? -le preguntó directamente a Nebnefer que empezó a contar la parte en la cual había logrado la información y se había enfrentado a ella.

Ángelo atendía a la conversación pero también empezó a hacer sus cábalas mentales con esa nueva información. Rápidamente ato cabos. Kebechet estaba obsesionada con el anfitrión perfecto, eso lo sabía desde siempre y por eso tenía tanto miedo de que supiera lo que podía hacer Noa. Si se enteraba…la haría su anfitriona y eso a parte de lo que supondría para Noa para la galaxia entera sería el final.

Seguramente quería a Nebnefer para que le diera todo esos “anfitriones perfectos” que ella quisiera sin importarle lo más mínimo que pasara con él o con las mujeres con quien lo obligara a acostarse.

“Qué roto está el equilibrio” se planteó Ángelo tras oír la historia de Nebnefer y contrastarla con lo que él mismo sabía y que su madre le había enseñado.

Kate había ido a aquella nave para darles el tiempo necesario para salvar la galaxia, Ra había dado su vida para salvar a Noa y Nebnefer cargaba con el inmenso dolor de haberlos perdido a los dos y aún con todo seguía adelante intentando acabar con la Usurpadora que se proclamaba la mejor en todos los sentidos.

Anterior

 

 

Anuncios

Un comentario en “El Monte Ombligo XLII

  1. Pingback: El Monte Ombligo XLIII | Anuska Martínez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s