El Monte Ombligo XL

-Si hubiera permanecido invisible no se habría sabido la verdad. No podía permitirlo.
-¿Y qué ocurriría si nadie cree en esa verdad?
-Alguien ya cree en ella. ( Película el Atlas de las Nubes)

 

[Ella metió su mano en el estanque y comenzó a acariciar a una de las larvas que la observaban con curiosidad, pasó a acariciar su barriga y esta se quedó como paralizada, disfrutando enormemente de aquello, lo cual alteró a sus hermanas y compañeras. 

La joven introdujo su otra mano mientras decía que le parecían “supermonas” , para de ese modo acariciar a dos pequeñas larvas a la vez. No tardó mucho para que todas quisieran que les hiciera aquello que parecía gustarles tanto a las demás. Eso hizo que ella sonriera más abiertamente. 

Aquellas larvas eran realmente buenas, eran una nueva generación que cambiaría la galaxia por completo.]

Esa imagen ardió como si de una fotografía se tratara en sus manos y la soltó dejando que los trozos de la imagen cayeran al suelo negro y brillante de aquella habitación. Su mirada vacía observó de manera impávida como se consumían aquellos pedazos antes de desaparecer sin dejar ningún tipo de rastro.

-Uno más… -murmuró para si la figura viendo como una luz de pronto surgía del suelo para, en una rápida estela, se dirigió hacia una cómoda para que allí se formara un pequeño objeto tallado en piedra y con forma de larva.

La joven se levantó y se acercó a la cómoda que tenía un sin fin de cosas sobre ella. Había un pequeño oso de peluche, un colgante con forma de Anj, la larva de piedra, una maqueta de su nave con el fenix pintado en ella, y destacando sobre todos había un reloj dorado con el ojo de Ra en sus manillas, y en su fondo. El reloj parecía estar roto o mejor dicho sin pila ya que el segundero no se movía de su posición, sino que sencillamente intentaba avanzar pero parecía como si hubiera una fuerza invisible que se lo impidiese y se chocaba contra ella.

La joven cogió con cariño y cuidado el reloj para mirarlo y hacerle una dulce caricia, como si fuera algo muy importante para ella antes de murmurarle:

-No me rendiré… te lo prometo… seguiré luchando, 10 años, 100 años o 1000 años… seguiré luchando…

Lo volvió a dejar en su sitio mientras miraba hacia la puerta con cadenas que la impedían salir de aquella habitación.

-Tú legado está ahí fuera, seguirá tus pasos -dijo con una fiera contundencia que sólo era la muestra de la rabia que sentía en su interior hacia todo lo que había sucedido. Apretó  sus puños con tal furia que sus nudillos se quedaron blancos.

-Si pudiera cambiar el pasado… sólo dame unos minutos… y lo transformaría todo -sus manos temblaron antes de ver como las paredes comenzaban a arder.

-No -dijo con seguridad y sus palabras apagaron los fuegos a la vez que ella se relajaba para luego ir a sentarse a la cama- no pienso permitir que me destruyas -le dijo a la sombra que se colaba bajo la puerta cerrada- no importa lo que me tientes, ¡desaparece! -fue entonces cuando Kate dio un fuerte paso en su dirección y la sombra se retractó haciéndose pequeña de nuevo.

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Un comentario en “El Monte Ombligo XL

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