El Monte Ombligo XXXV

La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes. ( Lu Xun)

-Seguidme -les indicó Ángelo con seguridad para luego echar a andar por el pasadizo, giraron en tantas esquinas que Noa hasta se perdió, únicamente sabía que estaban ascendiendo sin parar por las cuestas o las escaleras. Noa hasta entonces no tenía ni idea de la existencia de esos pasadizos aún que les empezó a ver una gran utilidad.

“Si llegara a conocerlos” se lamentó mentalmente para luego clavar su mirada en aquel otro hermano encontrado. Había sentido la emoción de Atón y la conmoción de Nirrti al mencionar que era hijo de Kate. No llegaba a comprender muy bien por qué aquello los sorprendía tanto pero también debía admitir que por su lado ella ya estaba casi en Shock.

Estaba descubriendo muchas cosas aquel día, las más impactantes eran sin duda el saber que tenía dos hermanos que hasta ahora había creído inexistentes, la segunda era que al parecer uno era hijo de su madre y el otro de su padre. Con todos esos descubrimientos se planteó cuantas más cosas descocería. En principio todo el resto de la galaxia que incluía a todos los otros Señores del Sistema que eran como ellos y en segundo lugar a Ángelo. Saber más de él.

Podía comprender que si llevaba toda la información que llegaba a Kebechet supiera de todos los líos de los que la había sacado pero se preguntaba por qué nunca se había presentado, por qué no le había dicho nada jamás y había actuado siempre en las sombras.

Ahora que lo pensaba quizás el cargo que ostentaba sólo había sido un movimiento más por su parte para mantener protegida a Noa. Ya que él mismo se declaraba su guardián, protegería el legado de su madre sobre todas las cosas, ese era su meta en su existencia aún a costa de su propia vida.

-Ya llegamos -les anunció en un momento dado para luego abrir una puerta, los recibió el cálido sol y la amplitud de las terrazas del palacio. Era el mejor lugar para que pudieran llamar a los anillos, allí nadie los buscaría y por otro lado se evitaban el que pudieran cruzarse con nadie, ni del servicio ni los guardias que sin lugar a dudas estarían registrando el palacio de pies a cabeza.

-Nos volveremos a ver -fue el parco comentario de Nirrti mirándolos a los dos pero al menos regalándole una mirada menos fría a Noa la cual asintió con una sonrisa, ella podía oír y sentir perfectamente la verdad tras sus palabras.

-Noa -dijo por su parte Atón acercándose a ella y antes de que él agregara nada más ella lo abrazó de forma impulsiva y arropada por los sentimientos que sentía de él hacia ella. Atón le devolvió el abrazo de manera cálida- cuídate mucho -le deseó separándose de ella para, tras cerciorarse de que asentía, dirigir su mirada hacia Ángelo que permanecía como mero espectador.

-Y un placer haberte conocido a ti también, me has salvado de una buena -le dijo divertido he hizo un gesto tan impropio y fraternal que el sorprendido por primera vez fue él. Le tendió el brazo. Ángelo tardó un poco en reaccionar pero al final le devolvió el saludo y los dos se apretaron el antebrazo en un claro gesto de confianza.

-Tú la ayudas a ella -fue su sencilla respuesta y refiriéndose a Noa.

Sin más preámbulos separaron sus manos y Ángelo le indicó a Noa que se retirara hacia atrás en un gesto protector y también para darles espacio a ellos para llamar a los anillos que en cuanto recibieron la orden descendieron para recogerlos.

En un abrir y cerrar de ojos los dos hermanos se quedaron solos en la azotea y ahí Noa aprovechó para intentar entablar un poco más de contacto con él:

-Entonces… ¿tu madre es Kate?

-Noa, lo mejor es que las cosas continúen entre nosotros como hasta ahora -le dijo él sabiendo muy bien por donde iba.

-¡Pero eso es imposible! -replicó la jovencita entre contrariada y sorprendida porque le dijera eso.

-Es lo más seguro para ti – le intentó explicar pero ella había heredado la cabezonería de sus progenitores y no iba a dejar correr aquello como si tal cosa.

-¡Este puede ser nuestro refugio! -le respondió animada mirando a su alrededor- aquí nadie nos ve y podremos hablar sin peligro.

Ángelo resopló, eso era lo que ella no veía pero él si, todas las paredes tenían oídos y ojos, ninguna se salvaba.

-Vamos, es por ti por quién pasa toda la información ¿no? -le dijo la jovencita escuchando sus pensamientos y de esa manera poniéndolo en Jake.

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Un comentario en “El Monte Ombligo XXXV

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