El Monte Ombligo XV

La verdad se corrompe tanto con la mentira como el silencio.

-Podría… pedirle que viniera la próxima vez… ella siempre ha querido acompañarme -le dijo sabiendo que su nodriza siempre había deseado ir con ella, sentía que no le gustaba dejarla sola pero si ella decía que se quedaran en palacio no podía hacer otra cosa.

-Se… sería un placer…

-Se lo diré… -le prometió de forma segura poniéndose en pie, ya se había hecho tarde, tenía que ir a comer con lo suyos.

-Pero que no suponga… un problema para ambas…

-No, tranquilo…no pasará nada -le aseguró Noa con una franca sonrisa. Ahora que sabía que conocía su madre estaba muy interesada en él, ya que no sólo contaba con sus dones sino que también quizás podría hablarle tanto de su madre como de su padre.

-Eso… me tranquiliza.

-La próxima vez que nos veamos la traeré -le prometió de forma segura.

La semana transcurrió tranquilamente y de vuelta ella se  vio frente la nave. Se sintió curiosamente entusiasmada por ir a junto a Neb, era una sensación extraña pero que la hacía sonreír de oreja a oreja.

Se volvió y como siempre despidió a su séquito, mas esta vez, frenó a su nodriza con sus palabras:

-Sonia, me…gustaría que me acompañaras esta vez –

Ella sonrió como si hubiera esperado esa petición y dijo:

-Será un placer.

Las dos entraron en la nave de carga y Noa, tras mirarla intrigada por su tono de voz le explicó:

-Si lo consideras un amigo también lo será mío.

-Sí, sí lo hago además…-apretó los labios sentándose en uno de los asientos en la parte de atrás de la nave junto a ella para luego comentar en un susurro- es… como yo…

-¿De verdad? -preguntó interesada antes de fruncir el ceño- No estará exhibiéndose por ahí…

-No, no…ni siquiera se los he visto usar…pero… el a mi sí…-le aclaró rápidamente antes de frotarse las manos cohibida- fue sin querer claro pero se dio cuenta….

-Lo sé, confío en ti -dijo visiblemente intrigada y Noa sonrió ya que era muy difícil coger por sorpresa a su nodriza, mejor dicho era imposible. Ya lo había intentado un centenar de veces y en todas la había cogido, y en aquellas que no sospechaba que habían sido a propósito para que no se desanimara.

Sonia siempre lo sabía todo y había sido quien animara a Noa a hacer lo que ella sintiera de verdad en su corazón. En verdad y aunque nadie lo supiera, ella era la que había mantenido viva la esencia de sus padres en su interior sin que nadie se percatase de ello. En Noa vivían Ra, Nebnefer y Kate a partes iguales. Los tres se encontraban muy presenten en su carácter. La valentía de Ra y su incapacidad a permanecer quieto ante lo injusto, la salva causas perdidas de Kate y la vergüenza ante que lo valoraran por algo de Nebnefer.

Llegaron a la plaza y Noa descendió de un salto y de manera ilusionada para luego mirar como su nodriza no le perdía el paso, luego caminó hacia el rincón de siempre donde se encontraba Nebnefer:

-¡Neeb! -lo llamó ilusionada poniéndose las manos en la boca a modo de micrófono para luego saludarlo con la palma de la mano. También quería que él viera que había cumplido su palabra he iba con su nodriza.

Vio como se levantaba para luego saludar con una sonrisa:

-Hola Noa- Sonia me susurró sin que Neb la oyera mientras nos acercábamos:

-¿Se llama Neb?

-En realidad se llama Nebnefer -le respondió a su nodriza en el mismo tono para luego ir a abrazar a Neb- ¡llevas la bufanda! ¿es calentita? -le preguntó separándose despacio y manteniendo la sonrisa

-Muy calentita -le respondió y en ese momento captó la mirada que le lanzaba su nodriza que lo estudiaba con atención- ¿Es tu… nodriza?

-Me llamo Sonia, es un placer conocerte en persona-le dijo tendiéndole la mano de manera cortés, él no dudó en estrechársela diciendo:

-I… igualmente

-Ella es mi nodriza Nebnefer, ha estado cuidando de mi desde que tengo memoria -le dijo con una sonrisa para que él también tuviera la puerta para confiar de la misma manera que ella lo hacía en Sonia.

-Entonces… tengo que decir que has hecho un… gran trabajo -dijo Nebenfer a lo cual Sonia respondió:

-Yo solo guío, lo demás ya venía de serie.

-Pero sin una guía… todo lo demás se puede perder -declaró él.

Fue entonces cuando Noa intervino realmente roja y dijo:

-Esto…estoy aquí…

-Lo… lo siento…-comentó por su parte Nebnefer y Sonia le dijo con amabilidad:

.-Sólo estabas siendo sincero

Noa sonrió porque tampoco quería hacerlo sentir mal y le explicó con sinceridad:

-Los halagos me dan muchos…reparos

-A mi también… me pasaba -dijo Nebnefer y Noa lo miró con curiosidad:

-¿Sí? Por tus…¿dones? –

-No… porque yo en realidad soy… muy tímido -respondió y ahí Noa se sintió muy identificada con él ya que ella también era muy tímida a la hora de hablar con las personas, la diferencia era que había aprendido a superar esa timidez desde que se había propuesto ayudar a las personas.

-¿Cómo los desarrollaste?- le preguntó su nodriza y vio como ahí Nebnefer se avergonzaba para luego responder:

-Asumiendo quién soy… aceptándolos como partes de mí.

-Espera…. no los tenías…. ¿desde pequeño? -le preguntó Noa extrañada

-No los tenía… desarrollados -admitió él y fue cuando miré a mi nodriza con un millón de preguntas por hacerle.

-¿Por qué yo si? Si son tan raros ¿cómo es que los dos los tenemos? ¿por qué no hay más como nosotros?

Anterior

 

Anuncios

Un comentario en “El Monte Ombligo XV

  1. Pingback: Anuska Martínez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s