Antes o después comparecemos ante un Juez

“Las historias son importantes. Pueden ser más importantes que cualquier otra cosa. Si portan la verdad.”

En Homenaje a la Familia Sagardía Goñi

Retrato de la Familia Sagardía Goñi. Fuente: http://simasyfosascomunesnavarra.blogspot.com.es/2015/08/la-familia-sagardia-goni.html

Retrato de la Familia Sagardía Goñi.

La Tierra se estremeció y no hubo quien no notara el temblor bajo sus pies. Sin embargo, habían ocurrido ya tantas cosas que esa desgracia parecía ser una desgracia más. Con todos los desastres que arrasaban sin piedad el mundo, un leve terremoto no despertaba ninguna alerta.

Mas esa percepción estaba equivocada. Pues del seno de la Tierra surgían aquellos cuyo final había sido de todo menos justo. Hombres, mujeres y niños asesinados con intención de los autores u omisión de quienes fueron cómplices y pensaban que lo pasado era pasado.

Pero no podían estar más equivocados. Aquellas heridas que no cierran bien jamás llegarán a estar cerradas del todo, incluso se podría decir que abren el camino para futuras lesiones que no se diferenciarán del todo de las siguientes.

Además, por mucho que dejaran atrás, esos hechos pasados jamás prescriben y por ellos deben responder.

A hora y media caminando por el monte del enfrentamiento entre el Orden y Caos, en un pequeño conjunto de casas, aparecieron de la nada seis figuras sosteniendo la mayor de ellas a la séptima.

Se trataba de una madre embarazada de siete meses y sus siete hijos. La menor de ellos, de apenas año y medio iba en brazos de su madre. Los demás iban desde los tres hasta los dieciséis.

A simple vista, nadie podría pensar que hubiera diferencia alguna respecto a cualquiera de los habitantes de aquellas casas. Si acaso podía reparar en sus ropas que eran más propias de aquel lugar de a principios de siglo. En caso de ser más observador, al testigo podía llamarle la atención su impasibilidad que daba a entender que no le importaba nada que el mundo se estuviera desgarrando.

La madre, cuya belleza ensalzaron los rumores y el papeleo de antiguas investigaciones paralizadas, lideró al grupo en dirección a una de las casas sin que la oscuridad imperante fuera un problema para ellos. Se detuvo frente a una vieja puerta de madera que, como la mayoría de la región, se abría por la parte superior.

Tomando a su hija menor en un solo brazo, alzó la mano libre y cerrándola en un puño golpeó la puerta tres veces y esperó.

Pocos segundos después, una luz se encendía y se hacía visible desde una de las ventanas. Seguidamente una puerta interior se abrió y al poco se escucharon unos lentos y doloridos pasos que se detuvieron al otro lado de la puerta antes de que se abriera la parte superior de la puerta.

Una anciana, extrañada por la llamada, se asomó portando una vela. A la luz vacilante de la misma se quedó paralizada al descubrir quién había llamado a su puerta. Enseguida supo quiénes eran y se hizo cargo de la gravedad de la situación.

Aquellos que desaparecieron en el año 1936 y que fueron sellados por la ley del silencio acudían a quien sabía lo que había pasado y no había dicho nada. Sintió un nudo en la garganta mientras los remordimientos atacaban sus entrañas como lo hicieron en aquel otro tiempo.

En contra de lo que cualquier agente externo habría pensado que se debía hacer, ella no cerró la puerta, no les dio la espalda. No esta vez. Recomponiéndose hizo lo que se debía hacer.

-Bienvenidos -les dijo sacando una tranquilidad de donde nunca supo que podría sacarla.

Abrió la parte inferior de la puerta en una invitación que ellos aceptaron. A continuación la cerró y los guió escaleras arriba en dirección a la cocina. A esta llegó su marido, algo mayor que ella portando a su vez otra vela mientras preguntaba:

-¿Qué ocurre? ¿Quiénes…?

No llegó a terminar la pregunta. Todos, incluida su mujer, lo miraron y ello produjo un escalofrío que recorrió el cuerpo del anciano: él también recordaba. A punto estuvo de caérsele la vela cuando su mujer le instó firmemente:

-Enciende el fuego, voy a hacerles algo de comer.

El hombre no replicó y se puso manos a la obra. El matrimonio era consciente de que estaban pasando una prueba y que no quería saber qué podría sucederle si no la superaba.

Improvisaron algo con las pocas provisiones con las que contaban sin intercambiar palabra alguno. El silencio, tenso, era absoluto y sólo fue interrumpido por el sonido que hacían los cubiertos en contacto con la sencilla vajilla.

Veinte minutos después, esta quedó impoluta y los visitantes se pusieron en pie. Los niños, liderados por su hermano mayor salieron de la cocina y sólo se quedó en ella la madre con su bebé en brazos.

Ella permaneció ahí unos segundos que se les hicieron eternos a los anfitriones hasta que hubo algo que lo cambió todo. No hicieron falta palabras, ningún sonido brotó de la boca de la mujer.

Fue una leve sonrisa que partiendo de sus labios llegó a sus ojos dotándoles de una humanidad que la irracionalidad de otros habían apagado. Comprensión, perdón a una culpa no expresada a viva voz pero que había estado muy presente desde su aparición.

Súbitamente ella se giró y siguió a sus hijos cerrando la puerta tras de sí, tan silenciosa como había llegado. Antes incluso de que llegaran a escuchar la puerta de la planta baja abrirse y cerrarse, los dos ancianos se miraron largamente.

Dejaron escapar un largo y profundo suspiro que llegaba desde los más profundo de sí mismo. Demasiado tiempo habían cargado con aquel pesado secreto, el cual en los últimos minutos había sido como una losa de la que sería imposible escapar.

No habían escapado, habían sido liberados. Aquel atroz crimen acababa de ser zanjado y las víctimas les habían absuelto porque se habían responsabilizado de su papel y se habían enfrentado a sus antiguos actos de los que antes habrían renegado.

Ellos solo eran una de tantas visitas que se realizarían durante aquella noche. La familia Sagardia Goñi llamaría a todas las puertas en las que residiera alguien que tuviera algo aún tipo implicación en su masacre. Aquellos que admitieran su papel en aquel despropósito podrían seguir con sus vidas y no rendirían cuentas por aquellos, los que no lo hicieran no verían otro amanecer.

Pero esa noche eran muchas personas las que buscaban lo mismo, en grupos o individualmente dependiendo de las circunstancias. En ese juicio a gran escala a lo largo y ancho del mundo, nadie podía librarse del mismo. Y sólo cuando todos respondieran por aquellos deleznables actos, los muertos podrían proseguir su viaje a la eternidad a la que todos pertenecemos y que había sido interrumpido.

Mientras tanto, el mayor de los criminales, hecho una furia, corría escaleras abajo al encuentro de su Némesis tomando por impulso lo que para otros en una carrera así habría sido una caída segura muy dolorosa.

Por fin se encontraron frente a frente. Por mucho que fueran hermanos hijos de los mismos padres era notable el contraste entre ellos que ninguno se tomaba la molestia en disimular: uno esbelto, calmado y compasivo, otro fuerte, iracundo y despiadado. Así de diferentes eran, igual que aquello que cada uno encarnaba.

-¿Tú de mi tamaño? -le planteó el criminal en un siseo-. En tus sueños.

Su interlocutor replicó sin alterarse:

-Es mi voluntad.

-Tu voluntad es siempre arrebatarme lo que lo me pertenece -gruñó aquel engendro-, quebrantando tus propias reglas.

Su rival repuso con naturalidad:

-No, porque mientras alguien crea en mi siempre estará la puerta abierta.

Negándose a ver lo evidente, su enemigo le dijo rudamente:

-Me encargaré de cada astilla de esa puerta para que jamás se recomponga -hizo una pausa y una afilada espada con su nombre inscrito en su hoja apareció en su mano zurda- ¡Después de ti!

El joven que quedaba en situación de defensa vio venir el ataque tano a través de aquel arma como los alambres de espino que empezaron a brotar de los puntos de la plaza en el que la vegetación se abría paso a través de las baldosas de la plaza.

Él también contaba con recursos y así unas zarzas retuvieron y ahogaron a los alambres mientras en su mano derecha aparecía un arma parecida a la de su contrincante, con una única diferencia, esta llevaba su nombre inscrito.

Su espada detuvo el ataque y pasó al contraataque moviéndose con agilidad mientras estudiaba sus movimientos que lo llevaban a prever lo que iba a hacer a continuación. No tardó nada en averiguar que la clave estaba en lado más vulnerable de aquel crimina, su lado derecho. Tendría que arriesgar su lado izquierdo a su vez, pero sabía muy bien lo que hacía.

Durante  un tiempo lo hizo creer que era torpe, no demasiado para no despertar sus sospechas. Si estas llegaron a asomarse, desaparecieron cuando su enemigo se enfureció al ver que el poder de sus zarzas superaba al de sus alambres.

Se ensañó tanto con él, que realmente tuvo que hacer esfuerzos para contenerlo mientras veía que llegaba su oportunidad. Su lado derecho quedaba al descubierto, demasiado expuesto como para ignorarlo. Y antes de darle pie a darse cuenta de ello, su espada lo atravesó hasta llegar al bazo.

El dolor fue tan atroz y efectivo que el engendro nada pudo hacer salvo caer al suelo y empezar a desangrarse simultáneamente soltaba su espada y entre espasmos se llevaba la mano a la herida. La sangre empezó a manar de su boca y logró decir entre borbotones:

-No es posible.

-Tú lo hiciste posible Smenjkare -fue la respuesta final de Nebjeperure antes de rematarlo decapitándolo-. Tus obras crearon la puerta.

 photo Emblema_Aton2.jpg

Báculo: Emblema de Atón


Fuentes:

Frase inicial: Un monstruo viene a verme (2016). https://es.wikipedia.org/wiki/Un_monstruo_viene_a_verme_(pel%C3%ADcula)

Primera imagen: http://simasyfosascomunesnavarra.blogspot.com.es/2015/08/la-familia-sagardia-goni.html

Segunda imagen: La reine Soleil (2007).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s