El Principio II

Continuamos con un inicio distinto de la Película  StarGate, la Puerta de las Estrellas (1994)

Nebnefer tenía miedo, un miedo atroz. Sin embargo había otra cosa que lo superaba e incluso lo llegaba a eclipsar. Era ni más ni menos que la excitación, la posibilidad de ayudar pero sobre todo de aprender y descubrir cosas nuevas a través; de una ocasión en que el Universo se abría ante él, uno acerca del cual sus padres le habían contado cientos de historias.

Aunque imponía la presencia de aquel ser que en cualquier momento podía cumplir su amenaza y el del otro que los seguía corta distancia, el joven no cedió al pánico y avanzó con decisión en busca de ayuda, la misma que había prometido y que los salvaría a todos.

La aldea, o mejor dicho, los restos de la misma, estaban desiertos. Los hombres y mujeres que la poblaban habían corrido a esconderse en los accidentes geográficos cercanos: algunos habían marchado hacia el río y otros en cambio habían optado por las colinas. Ni unos ni otros se librarían de las consecuencias que ocurrirían si su idea fracasaba por no satisfacer a Ra.

Si mirada vagaba  de un lado para otro consciente de su propia urgencia. Tuvo que usar una de sus manos a modo de visera para que el sol inmisericorde no dañara sus ojos y pudiera atisbar a una mayor distancia.

Unos pocos minutos después vio una figura solitaria a lo lejos y hacia ella se acercó sin dudar. Conforme avanzaba, se percató de que era una de las personas que buscaba, lo cual para él ya suponía un gran alivio. Las cosas fluirían con mayor facilidad pese a su dificultad inicial.

-¡Padre! -llamó echando a correr en su dirección.

En su cabeza la llamada resonó como un eco. Sentía la sorpresa y la extrañeza de Ra a quien le intrigaba su alegría y su confianza. En definitiva, un cariño incondicional.

Él le contestó con un pensamiento “Es mi padre”. “Que te castigará si no le gusta lo que traes” le respondió su nuevo compañero que rápidamente concluyó que no le serviría de nada aquella pantomima si el progenitor lo rechazaba e intentaba eliminarlo.

“¿Castigarme?” preguntó Nebnefer perplejo “¿Por qué…?” Se respondió él mismo, a Ra podría haberle pasado algo así y por ello llegar a la conclusión de que así pasaría con todos los padres: si hacías algo que no le gustaba, te haría pagarlo cual traición.

Para él eso no era concebible. Sus padres siempre habían sido partidarios de aprender y descubrir aquello que lo rodeaba, incluso ver más allá. Pese a estar muy lejos del punto al que ellos llegaran en el transcurso de los años, el joven siempre había sentido esa necesidad inagotable de aprender cosas nuevas.

Lo más parecido a un castigo que había experimentado era la consecuencia de alguna acción realizada sin conocimiento: cuando se pinchó con algunos pinchos o cuando no conociendo bien el río estuvo a punto de llevárselo. Como mucho, sus progenitores le habían razonado los motivos para hacer o no una cosa u otra.

“¡No!” negó con seguridad “Seguro que le gustas”

“¿Y si no?” volvió a ponerle a prueba.

Su respuesta fue muy sencilla “Si no, te aceptará porque yo te he elegido como mi amigo y con el tiempo verá cómo eres en realidad” ante el sentir escéptico de Ra apostilló “cómo puedes ser”.

No insistió pese a percibir que no estaba del todo convencido. Lo haría, estaba seguro de ello, una vez lo constatara. Sus padres eran mucho más de lo que aparentaban con su aspecto, nadie mejor que ellos para gestionar y ver el potencial de aquel encuentro.

En cuanto llegó ante su padre lo abrazó con todas sus fuerzas y él le devolvió el abrazo, breve pero reconfortante, antes de decirle con una amable sonrisa que no iba dirigida a él:

-Veo que te has traído unos amigos.

Nebnefer asintió mientras Ra caía en la cuenta “¿Ha dicho ‘amigos’?”

Su padre repuso con asombrosa naturalidad:

-Sí, eso he dicho.

“¡Sabe que estoy aquí!” exclamó con cierta alarma. Solo el misterio que había detrás de esa increíble posibilidad impidió que tomara el control a la fuerza.

-Sí, sé que sois tres -confirmó su progenitor-. Sé lo que sois.

“Mis padres… saben muchas cosas” quiso explicarle a Ra “y hacen cosas que otros no pueden”. Necesitaba que no se cerrase en banda, que viera y notara lo que él. Que aquella era la mejor ocasión que iba a encontrar para encajar en aquel mundo de un modo en que todos ellos salieran beneficiados.

-Hace millones de años nosotros os creamos y desde entonces habéis evolucionado -comentó su padre siguiendo la línea de su comentario mental-. Veo que algo fue mal.

El sarcástico pensamiento de Ra lo interrumpió “No me digas”.

Millones de años. En la galaxia no se habían encontrado con nadie que contara con tal antigüedad. Salvo que…

“Heliópolis”

Cuatro poderosas razas, reunidas en el planeta que él tomara como su asentamiento principal, compartiendo conocimientos… Estos últimos fueron poderosos pero los desdeñó antes de que sus enemigos destruyeran su mayor fuerza… enemigos que pertenecían a tres razas. Y sin embargo, en la mirada de aquel ser captó algo que hizo que se preguntara si había tomado una buena decisión.

Estuvo a punto de tomar el control porque eso de que pudiera escuchar lo que decía y percibir sus sentimiento lo sublevaba, mas entonces el hombre comentó:

-Pero aún no es tarde para arreglarlo, os ayudaremos.

-Eso es lo que necesita, que le ayudemos -terció Nebnefer que quería mantener la atención de Ra.

Su padre, cómplice, replicó con despreocupación:

-Entonces habéis venido al lugar adecuado -y una vez más sorprendió al recién llegar al ofrecerle- ¿Quieres hablar conmigo directamente?

El joven entendió a la primera que le estaba indicando que podía tomar el control. Así que aceptó con naturalidad que así ocurriera y cedió el control de su cuerpo sin ningún problema confiando en que más tarde se lo devolviera.

Los ojos del Supremo Señor del Sistema brillaron antes de demandar:

-Quiero respuestas.

-Por supuesto -contestó su padre mientras le señalaba un pequeñas rocas que se resguardaban bajo la sombra de un par de palmeras- ¿Por qué no nos sentamos y contamos la historia desde el principio?

A Nebnefer la oportunidad de escuchar una historia le producía un entusiasmo que duraban desde el  primer momento hasta mucho después de que el relato acabara y asimilara lo que hubiera que aprender del mismo.

Esa sensación le llegó a Ra que frunció el ceño.

-Te acostumbrarás -afirmó el padre de su anfitrión dirigiéndose a una de las rocas-. Y además te gustará.

“Eso está por ver” reflexionó mientras lo seguía. Mas algo le decía que su interlocutor sabía de lo que hablaba. Porque no lo admitiría a viva voz pero era cierto que aquello estaba siendo más agradable que todo lo que dejaba atrás.

Una vez se sentó, el progenitor se presentó:

-Mi nombre es Janus y, como sospechas, soy un Antiguo -hizo una pausa antes de seguir-. También nos llamamos Lanteanos y mucho antes Alteranos…

Ra comprobó que había escuchado bien al mismo tiempo que demostraba que no se le escapaba nada:

-Has dicho tu raza nos creó, ¿junto a los Sebaw ny esbau[1]?

-Y muchas cosas más que te iremos enseñando y que aprenderás a través de Nebnefer -contestó el llamado Janus, a continuación inquirió cortésmente- ¿Cómo os llamáis?

El Supremo Señor del Sistema respondió tranquilamente:

-Mi nombre es Ra y el de él -se refirió a su acompañante  omitiendo al Unas en el que estaba implantado, hasta entonces jamás se habían preocupado por ningún anfitrión y nada sabía de él- es Atum. Somos Goa’uld.

-Encantado de conoceros -le dijo con esa aplastante franqueza y familiaridad que debía ser de lo más natural en aquel mundo- ¿Por qué no los invitas a venir para que escuchen también?

Un gruñido acompañado de un gesto fue todo lo que se precisó para que Atum se acercara y se quedara junto a ellos de pie. No bajó la guardia, menos aún en aquella desconcertante situación.

-Perfecto, ya podemos empezar -anunció Janus, para gran alegría de su hijo-. Es fantástico que no tengáis prisa. Ya llegará el momento de correr.

[1]              Sebaw ny esbau: Expresión egipcia para referirse al StarGate (Puerta de las estrellas).

Parte I

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7 comentarios en “El Principio II

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